Oficiales de Marina exortan al cuentero traidor atrincherado en Carondelet

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

Quito, 28 de septiembre de 2016

Presidente:

Los miembros de la Asociación de Oficiales de Marina en servicio pasivo vivimos este día una suerte de luto espiritual, por la inconsulta sentencia de diez días de arresto de rigor dispuesta en contra del señor Capitán de Corbeta IM EDWIN ORTEGA SEVILLA.

Estamos seguros que este hecho, la sentencia, a usted presidente, en lo personal, le sabrá a un agridulce contenido, porque al fin satisfizo su soberbia herida, pero no en la medida que esperaba y que seguramente dispuso, como suficiente para curar su elevado y ofendido orgullo.

En cambio, para nosotros la amargura es doble, ya que, a la sentencia en sí, se agrega el comprobar que nuestra INSTITUCIÓN ha sucumbido a la presión del poder y, se la ha materializado, como se ha tornado costumbre en la administración de justicia, por medio de un nuevo CHUCKY SEVEN, pero esta vez jerarquizado a capitán de navío.

No queremos barajar lucubraciones sobre las razones que condujeron al mando a aceptar tal proceder pero, nuevamente nos vemos en la necesidad ineludible de hacerle presente a usted, presidente, nuestra inconformidad ante lo sucedido, ya que responde a una acción torpe de violentar normas legales y de análisis forzados para configurar una supuesta falta, consistente en la ofensa al presidente y a la majestad de su función.

• En lo legal, el Reglamento de Disciplina Militar no es aplicable a usted, así:
Bajo el concepto “DE LA JURISDICCION DISCIPLINARIA”, su artículo 9º contempla: “Las disposiciones de este Reglamento rigen para todos los miembros de las FUERZAS ARMADAS PERMANENTES”, y usted no pertenece a ellas. Así mismo, La Ley del Personal de las Fuerzas Armadas, en su artículo 4º. Define “Las Fuerzas Armadas Permanentes están CONSTITUIDAS POR MILITARES EN SERVICIO ACTIVO”, y usted no lo es. En consecuencia, la aplicación de este instrumento jurídico, como se lo ha hecho, es ilegal y abusivo. Vale la pena recordarle que estos dos instrumentos legales fueron modificados al texto vigente, durante su mandato, por sendos acuerdos ministeriales firmados por el entonces ministro Ponce.

– En lo disciplinario usted afirmó en una sabatina, que el citado jefe naval le ha ofendido, que le ha tachado de corrupto y mentiroso. Analicemos esto sin prejuicios:

– En cuanto a corrupción, se limita a pedirle que pare la corrupción en su gobierno. No afirma que usted lo sea. Aún que recordando aquello de la “responsabilidad coadyuvante” que aplicaron en el caso contra el diario EL UNIVERSO, para involucrar en la demanda a sus directivos y propietarios, usted parece que asumió tal circunstancia al interpretarla auto calificándose como lo hizo.

– Referido a la calificación de mentiroso: El diccionario de la Real Academia de la Lengua, lo define como a la persona que dice mentiras. No determina un número de ellas, (una o muchas) como requisito para tal encasillamiento, simplemente es o no es. Bajo este análisis, el Comandante no le ha insultado, simplemente le ha definido, porque usted lo hace con frecuencia. Ejemplos: sus aseveraciones sobre los liceos navales, que le costó al Comandante General de Marina el cese en sus funciones, cuando le reclamara, documentadamente, por lo falso de sus afirmaciones, exigiendo rectificación, que al no poder hacerlo, le llevó, soberbiamente, a afirmar que “no discutía con sus subalternos”, como única respuesta; y, su consuetudinaria costumbre de auto calificarse de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, sin serlo ni, seguramente, sin siquiera conocer el concepto que define a esta función.

Frente a lo dicho, juzgamos pertinente aclarar de forma final y definitiva el concepto de Comandante en Jefe, que a lo largo de su mandato se ha convertido en piedra de toque y discrepancia suya con nuestra Institución, y en el origen de situaciones repetitivamente incómodas ya que usted esgrime esa condición que se atribuye, como argumento justificativo par sus expresiones totalmente impropias, en contra de la oficialidad.

Nuevamente, recurriendo al diccionario, COMANDAR se define como mandar un ejército, una plaza, una flota, un destacamento, etc. y, COMANDANTE es la persona que ejerce ese mando. Así mismo, el empleo de una fuerza militar se la conceptúa en acciones tácticas, operativas o estratégicas, según la dimensión de la fuerza empleada, de la importancia del propósito con el que se la emplea y, sobre todo, en la contribución a la conquista del objetivo militar que se pretenda y, con éste, al objetivo político que conduce al triunfo en la guerra. Quien conduce una fuerza militar a LA CONQUISTA DE UN OBJETIVO ESTRATEGICO, ese es un COMANDANTE EN JEFE.

Le pedimos, con respeto y consideración, pero también con firmeza, que medite en lo expuesto y deje de ofender a las Fuerzas Armadas y a su gente. Nada conseguirá con ello, aparte de hacer un daño, que día a día se agiganta más, al país y a su ciudadanía. Le recordamos que la Institución es un ENTE PERMANENTE del estado y de la nación, y que usted es TRANSITORIO y que, cualquier logro que con prepotencia alcance contra ella, en el momento oportuno será revertida, por mentes más lúcidas y no ideológicamente fanatizadas.

No insista en esas afirmaciones de que “me juego la vida”, repetidas en sus presentaciones sabatinas en contra de nuestra Institución, porque tienen el mismo significado tragicómico, de aflojarse la corbata y abrirse la camisa desafiando a que lo maten, del 30 de septiembre, en la certeza plena de que los uniformados no somos asesinos.

Usted es un hombre inteligente, Presidente. Deje de lado el autoritarismo, la soberbia, el orgullo y la grosería. No insista en ello, porque crea la imagen de que la estulticia se ha elevado al nivel de virtud presidencial. Y, por respeto al país, no se esfuerce en convertirse en una triste caricatura de “Maduro”.

LA ASOCIACION DE OFICIALES DE MARINA EN SERVICIO PASIVO

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